Las principales habilidades de un buen empleado

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Es un hecho que las empresas quieren contratar y retener a los mejores empleados en su campo, pero ¿qué significa realmente ser un “buen empleado” y por qué es importante buscarlos? La mayoría de los gerentes de contratación o de recursos humanos saben lo difícil que es encontrar buenos empleados: los candidatos carecen de ciertas habilidades o no encajan con la cultura de la empresa.

Los dueños de negocios a menudo se enfocan únicamente en las habilidades técnicas y no evalúan las cualidades y características que conforman al empleado ideal. Esto podría terminar afectando negativamente la cultura, la productividad e incluso puede prolongar los esfuerzos de capacitación. Las habilidades de un buen empleado no se basan solo en la experiencia o su conocimiento, sino que también involucra sus actitudes y cualidades humanas.

Independientemente de la industria o la naturaleza del trabajo, existen ciertas cualidades clave que todo gerente de contratación debe tener en cuenta si desea que sus empleados tengan éxito en el mundo empresarial.

La combinación perfecta

Tanto las habilidades blandas como las técnicas, o habilidades duras, son igualmente importantes y conforman las habilidades de un buen empleado.

Las habilidades blandas incluyen la experiencia social, la personalidad y la composición del carácter, las habilidades de comunicación, la inteligencia emocional, la influencia y el enfoque del trabajo que muestra un empleado.

Estos sirven para complementar las habilidades duras, aquellas habilidades que se han aprendido y pueden medirse y cuantificarse, y pueden hacer que un empleado sea más un activo para una empresa.

La importancia de cada una de las habilidades de un buen empleado también dependerá del sector y cargo que se desempeñe: por ejemplo, existen algunos roles que son más independientes, mientras otros requieren mucho trabajo en equipo o trato al público.

Saber qué habilidades y características buscar, tanto en los empleados existentes como cuando se contratan nuevos empleados, garantizará que estas cualidades deseadas se cultiven y desarrollen en toda la empresa, independientemente del puesto o función del puesto.

Más allá del trabajo

Entre las habilidades de un buen empleado está el saber la razón por la que existe su trabajo, más allá de saber cómo hacer su trabajo. Esto les permite proponer nuevas sugerencias e ideas para mejorar sus tareas.

También se debe tomar en cuenta su capacidad de afrontar problemas y su honestidad e integridad. Los empleados que trabajan en algo hasta que se resuelve o se completa, y que hacen todo lo posible por resolver problemas se consideran buenos empleados.

Decir la verdad sobre temas delicados, como la carga de trabajo, el equilibrio entre la vida laboral y personal, los clientes o colegas difíciles y los procedimientos ineficaces, lo convierte en un buen empleado

Siempre innovando

La innovación se incluye entre las habilidades de un buen empleado. Los empleados que aportan ideas y sugerencias innovadoras que tendrán un impacto positivo son un activo para la empresa. El estancamiento y la complacencia son enemigos del crecimiento.

Un paso más allá

Cuando los empleados tienen en mente un objetivo o un plan de carrera personal y claro, no están bajo la suposición de que su empleador conducirá su carrera por ellos, se esfuerzan por avanzar.

Los empleados que asumen la responsabilidad de sus acciones, son confiables, llegan a tiempo, hacen lo que dicen y no defraudan a los demás en su equipo, son empleados muy valorados.

De igual forma el abordar y resolver conflictos con madurez se encuentran entre las habilidades de un buen empleado. Los empleados que aportan una actitud positiva al trabajo tienen un impacto positivo en quienes los rodean y mejoran la energía en el equipo.

La importancia de la inteligencia emocional

La inteligencia emocional se trata de ser consciente del propio estado de las emociones, así como de las del equipo. Saber cómo gestionarlos bien es una clave importante para ser un buen empleado. La capacidad de trabajar con otras personas en un equipo, fomentando las relaciones de manera profesional, con el fin de lograr un objetivo común, es un activo para cualquier empresa.

Además, se aprecia entre las habilidades de un buen empleado la capacidad de aprender: tener la mente abierta a nuevas ideas y compartir sus pensamientos y percepciones personales con el equipo.

Los buenos empleados entrenan y orientan a quienes los rodean. Comparten generosamente sus experiencias y conocimientos. Entienden que el conocimiento es solo poder cuando se comparte con otros.

Se necesita un nuevo enfoque a la hora de contratar para apreciar las habilidades de un buen empleado. Contratar empleados que muestren potencial para ser más capacitados y que muestren algunas de las cualidades enumeradas anteriormente puede ser una táctica eficaz.